Pedro Terrero: “Gracias al cine duermo mejor por las noches”

Pedro Terrero (Málaga, 1985) es uno de los jóvenes realizadores que ha sido seleccionado para participar en la sección de Cortometrajes Málaga a concurso del Festival de Málaga de Cine en Español. Lo hace con su corto Llueve en Bagdad que ha realizado junto a Kike Ramírez con quien comparte la dirección. El cortometraje, galardonado con el premio del Festival de Cine Fantástico de Málaga al proyecto de guion en 2015, cuenta la historia de Liduvina, una anciana que un día descubre que posee la extraña habilidad de predecir catástrofes naturales. Aquí os dejamos la entrevista que le hemos hecho.

Llueve en Bagdad (2016)

¿Qué has querido contar con este corto?

Siempre me ha obsesionado el poder inmenso de la naturaleza frente a la insignificancia del ser humano y la contraposición doméstico-universal. Cuando le propuse la idea inicial a Kike Ramírez, codirector del cortometraje, enseguida nos pusimos a especular con todas las posibilidades que se abrían ante la premisa de la que partíamos a base de continuos “¿y si…?”

Siempre me ha obsesionado el poder inmenso de la naturaleza frente a la insignificancia del ser humano

¿Cómo te sientes al haber sido seleccionado para participar en el Festival? ¿Es la primera vez que te presentas? ¿Cómo está siendo la experiencia?

Nuestra última selección en el Festival de Málaga fue en 2010, con el cortometraje Brenda. Estar de nuevo aquí, siete años más tarde, con una obra que acaba de iniciar su andadura por festivales es un chute de motivación. Nos sentimos mimados por nuestra ciudad, sobre todo después de esta selección, el premio de Fancine al proyecto de guion en 2015 y la participación de la productora malagueña Séptimo de Caballería. Pase lo que pase, será una guinda al pastel perfecta.

Nos sentimos mimados por nuestra ciudad

¿Cuáles son tus referentes cinematográficos?

Depende de lo que quiera hacer y de las características del proyecto. Por ejemplo, para Llueve en Bagdad hemos querido fusilar a Roy Andersson, Ulrich Seidl o Chema García Ibarra. No tengo el menor reparo en reconocerlo. Me divierte muchísimo copiar y llevarlo a mi terreno. Me ayuda a comprender el universo de mis referentes, indagar en sus motivaciones. ¡Es tan estimulante!

Llueve en Bagdad (2016) 

¿De dónde nace el impulso para llevar a cabo un proyecto audiovisual como este, de querer contar algo?

De mi necesidad de exaltar mis filias y exorcizar mis fobias. El cine para mí es ante todo una terapia, una manera de exteriorizar mi estado de ánimo y de enfrentarlo a un mundo real, como cuando te miras en el espejo para explorar cada una de las imperfecciones de la piel. Te aseguro que gracias a ello duermo mejor por las noches.

Llueve en Bagdad (2016)

Estos días hemos hablado mucho de las dificultades que existen en el sector audiovisual, más aun para jóvenes realizadores, hay algunos que las ven como virtudes para experimentar una nueva forma de hacer cine ¿qué opinas al respecto?

Creo que la crisis económica ha llegado en un momento justo, por absurdo que pueda parecer. Imagina una crisis tan bestial como la de ahora en los años 40 o 70, sin Facebook, sin YouTube, sin cámaras a 4K por menos de mil euros. Aún estaríamos alumbrándonos con antorchas. La democratización del cine nos ha regalado un sinfín de posibilidades técnicas y de canales de comunicación, por lo que es una forma de arte más posible y necesaria que nunca, cualesquiera que sean sus medios o altavoces que use para hacerla llegar al público. Quiero pensar que el cine actual de Cavestany, Canódromo Abandonado o, yo qué sé, Ion de Sosa, tendría también cabida en un mundo ideal donde todo el mundo tuviera su oportunidad de colarse en el circuito mainstream, pero eso nunca lo sabremos. La realidad es la que es. Y, para qué nos vamos a engañar, el cine de “guerrilla” puede llegar a ser tan disfrutable como el cine convencional, tanto a la hora de rodarlo como de contemplarlo.

La democratización del cine nos ha regalado un sinfín de posibilidades técnicas y de canales de comunicación

 

TOP 5

Una película: Magnolia, de Paul Thomas Anderson

Un libro: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera

Una canción: Down to the sound, de Bibio

Un lugar: cualquier minúsculo santuario en mitad de Kioto una noche con llovizna

Un sueño: que, aunque me quede como el protagonista de “Johnny cogió su fusil”, pueda seguir haciendo cine

 

Escrito el [ssba]