“Julie”, una ficción en la naturaleza

Julie ha sido otra de las candidatas a optar por la Biznaga de Oro del Festival de Málaga, su estreno ha sido esperado, ya que la cinta, rodada en una ecoaldea del Bierzo, contaba con muchas expectativas por la originalidad de su guión y de las características en las que ha sido rodada. Nosotros hemos desgranado un poco más esta ficción rodada en plena naturaleza con su directora, Alba Gonzalez, su protagonista, Marine Discazeaux, y uno de sus actores, Rikar Gil.

¿Cómo ha sido rodar en plena naturaleza?

Alba González: La naturalidad de la película viene por diferentes lados: por cómo traté el guion, porque toda la gente no venía del cine, ya que había mucha gente que no era profesional y eso le dio mucha naturalidad, y por el entorno en el que rodamos, entre natural y naturaleza.

Entre el reparto, habéis contado con habitantes del pueblo que interpretan a personajes secundarios, ¿Cómo ha sido rodar con actores que no son actores?

Rikar Gil: Hemos tenido muy buena acogida en un lugar en el que no están acostumbrados a nada referente al cine y eso era un punto de inflexión, el hecho de que aceptaran o no rodar allí. Una vez decidieron que sí, tuvimos muy buena acogida. De hecho, para el tipo de localización que era nos ha beneficiado mucho a los actores estar allí en su espacio y copiando lo que veíamos, por lo que nos ha ido muy a nuestro favor, igual que hay veces que te puede perjudicar el hecho de que con quien trabajes no sea actor, aquí nos ha ayudado mucho.

Marine Discazeaux: Yo realmente me siento muy identificada en la manera en la que los habitantes han interpretado porque yo tampoco nunca estudié interpretación, la directora iba soltando temas y ellos pensaban en cómo se sentirían en esa situación. Yo no tanto, pero Marco, por ejemplo, en la película tiene el papel de un habitante del pueblo y eso provoca un efecto un poco de espejismo para ver cómo inspirarse en ellos, pero como el personaje de Julie es bastante atípico ahí, ya que ella es muy diferente a los habitantes del pueblo, no me ayudó tanto el efecto de copiar sino de inspirarme en esa naturalidad a la hora de interpretar.

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¿Cómo ha sido el balance por parte de ellos de haber aceptado a participar en la película?

Alba González: Me imagino que les ha debido hacer muchísima ilusión, uno de ellos nos ha acompañado al Festival y estaba alucinando al ver la película, donde la ha visto por primera vez.

Marine Discazeaux: Ellos han confiado y vieron que el resultado era bonito. Puede que no gustase a los críticos pero sí a nosotros y a la gente del pueblo, ellos son lo más importante para nosotros. Confiaron en nosotros y ahora están felices. Entendieron que íbamos con respeto y a realizar una película bonita, no un estereotipo.

¿Por qué una ecoaldea real de El Bierzo leonés para la localización de la película?

Alba González: Yo hice un documental que se llamaba Stop! Rodando el cambio en 2012 y visité diferentes tipos de comunidades, ecoaldeas, pueblos en transición, ciudades, etc. buscando formas de vida alternativas. La primera ecoaldea que visité, que no quiere decir que cumpliera todos los requisitos que buscaba, fue esta, que está en el valle del Bierzo. Quizá por eso, me impresionó y me impactó tanto que me quedé anonadada con la gente, con esas montañas, esas casas… el sitio, me parece espectacular y la gente también. Y no fue fácil entrar y entrevistarles. Pero fue el sitio en el que más días estuvimos y al final tuvimos esa acogida, nos abrieron las puertas de su casa, nos dejaron rodar ahí e hicimos el documental.

Cuando decidí hacer esta película, escribir un guion, pensé directamente que quería que fuese en este sitio, entonces yo ya tenía el escenario, que era esta ecoaldea, de repente conocí a Marine. Ya tenía a la actriz, y lo que me quedaba era darle forma. Mi imaginación estuvo dándole rienda suelta, escribí una estructura de guion y, a partir de ahí, empezamos a trabajar.

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¿Cómo os conocisteis?

Alba González: Nos conocimos en el bar donde ella trabajaba de camarera, casualmente ese día ella no tenía que trabajar, pero justo fue. Yo la había visto el día anterior, me había fijado en ella y al día siguiente fui otra vez, me acerqué a ella y le dije que quería que fuese la actriz de mi película, eso fue con 24 años encima.

Marine Discazeaux: No venía del mundo de la Interpretación, estaba haciendo cosas a nivel amateur, me estaba interesando el cine y llevaba tres o cuatro años haciendo cortos, pero ser la protagonista de una película era algo totalmente nuevo para mí. Me sorprendió, pero al mismo tiempo no tanto, porque me lo preguntó con tanta espontaneidad… Justo el día de antes estaba en casa, no había ido a trabajar, estaba con mi compañero y le dije que tenía que ser muy fuerte interpretar a una mujer embarazada, soy mucho de señales, es un lenguaje que conozco mucho, por lo que esto no me sorprendió, fue muy natural todo, aunque sé que es algo que no te preguntan todos los días, pero sentía que todo estaba fluyendo,

Alba González: Yo no se lo había propuesto a nadie, me atrajo su cara, su mirada… vi que tenía algo enigmático, que me gustaría que un personaje fuese así, enigmático, que transmitiese más por la mirada, que por ser dicharachero y soltar su rollo. Esto fue en Las Palmas de Gran Canaria.

Hemos leído que os habéis tenido que enfrentar a duras condiciones para llevar a cabo la logística del rodaje, ¿Por qué?

Alba González: Empezamos la película con muy pocos medios económicos, con una campaña de crowdfunding y en ese momento éramos dos personas, Marine y yo. Una vez conseguimos el dinero, se unió Mariano Baratech, nuestro productor ejecutivo bajo “El Gatoverde” y se involucró e invirtió su dinero, por lo que ha sido a través de inversión privada y micromecenazgo. Ha sido complicado en cuanto a logística de producción porque la ecoladea está perdida en la montaña, para acceder a ella tienes que ir por un tramo de carretera no asfaltada hasta que llegas a un parking de tierra. Una vez allí tienes que caminar por un sendero que está al lado de un acantilado, son como 20 minutos caminando, no era accesible. Cada casa está desperdigada entre la montaña y el valle, cada vez que había que cambiar de set estaba a 200 metros, pero era una locura, con carretillas, la tierra se movía, las escenas de seguimiento a Julie eran un caos, senderos estrechos, etc. pero las solventamos muy bien, todo el pueblo se volcó, nos hicieron las tirolinas, dejaron sus cosas para ponerse a trabajar con nosotros y luego fueron los que nos dieron de comer, quienes aguantaron las jornadas nocturnas para seguir dándonos de comer, interpretaron, muchos además de ser cocineros, eran actores, nos dejaron bebés como extras, etc.

Marine Discazeaux: El día que más realizados nos sentiremos es cuando estemos todos, los actores, equipo técnico, etc. allí viendo la película con ellos.

¿Funciona entonces el crowdfunding?

Marine Discazeaux: Yo creo que pillamos el crowdfunding en  un buen momento, porque estaba empezando, era como muy nuevo y es una cosa que ha ido bajando. Era también un proyecto diferente, fue hace 2 años.

Alba González: Sumábamos muchas cosas, un proyecto interesante, mucha gente que había visto Rodando el cambio, que en su momento también se hizo por crowdfunding, que ahí pedimos 3.000, no 30.000 euros. Teníamos nuestros seguidores, un credencial de haber hecho algo previamente. EL crowdfunding también tiene sus problemas, yo ahora no volvería  a hacer ninguna campaña de crowdfunding sinceramente, ya es la segunda que hago y no quiero seguir pidiendo dinero a mi familia, a mis amigos, etc. es algo que cansa. También, por mucho dinero que tú pidas, hay un porcentaje bastante elevado que se va a la recompensa, a veces eso no se tiene en cuenta y, de repente te quedas sin dinero, necesitas más, etc. En nuestro caso tuvimos suerte de que se metiese Mariano Baratech e invirtiese más. Es verdad que para cortos, para impulsar proyectos más pequeños, sí sirve, pero a la hora de rodar una película entera, como Dios manda, sí que me parece un poco complicado. Yo tenía la esperanza de que con 15.000 euros podríamos rodar una película así, con una Canon 5D de un amigo, el micro de no sé de quién y siempre pidiendo favores a tus amigos, pero si quieres que sea legal, que todos coticen a la Seguridad Social, que se pueda registrar la obra, etc. te das cuenta de que todo, absolutamente todo lo que hagas cuesta dinero y, además, mucho dinero. Todos los asuntos legales son una barbaridad.

TOP 5 película:

Alba González: Camille Claudel de Bruno Dumont

Marine Discazeaux: París, Texas

Rikar Gil: Buffalo ’66

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