Dolors Tuneu – Els Joglars: “Esta compañía trata de desvelar esa parte desapercibida de la realidad con mirada crítica y sentido del humor”

Els Joglars, una de las compañías más longevas de Europa, visita de nuevo Málaga, para presentar su último montaje: Zenit, la realidad a su medida en el 34 Festival de Teatro, y nosotros hemos tenido la suerte de charlar con Dolors Tuneu, miembro de la compañía, que volverá a sorprender con el resto del equipo en el Teatro Cervantes de Málaga.

Els Joglars es toda una institución en el panorama teatral nacional e internacional, con ese toque tan personal e inteligente que desprenden todas sus creaciones, corroboramos que cada uno de sus miembros comparte algo de esa pasión tan particular por hacer teatro crítico, por reflexionar acerca de la realidad que nos rodea de una manera inteligente y con mucho humor.

Dolors Tuneu, Vic (Barcelona, 1970), forma parte de Els Joglars desde 1997, donde ha participado en diversos proyectos dirigidos por Albert Boadella. En Zenit, la realidad a su medida interpreta a dos personajes muy diferentes: Juliana y Mayte. Aquí os dejamos algunas de las respuestas sobre teatro, Els Joglars, Albert Boadella y otros temas sobre los que hablamos.

Cuál es el secreto para mantener una de las compañías más longevas y estables de Europa, con 55 años de trayectoria?

Yo creo que está en la obsesión de querer seguir haciendo lo que hacemos, de la manera que lo hacemos, trabajando y disfrutando mucho con nuestro trabajo; y resistiendo, porque cuando las cosas van bien es muy fácil, pero cuando van mal, también hay que saber continuar estando ahí.

 

¿Cómo son los ensayos en “La Cúpula” de Rupit? ¿Cómo condiciona los ensayos este espacio de trabajo tan particular?

Efectivamente, el espacio en sí es particular, se encuentra a  más de 100 km de Barcelona. “La Cúpula” fue construida en los años 70 y aún sigue en pie. Es un lugar fantástico, nos proporciona un espacio que luego será el que saldrá en teatro, es el sitito donde empezamos con nuestros primeros pasos en el montaje, improvisando partir de escenas e ideas que propone el director y ahí se va a formando el espectáculo, con mucho juego pero mucha disciplina. Normalmente, al principio, comenzamos con ejercicios físicos, de estiramiento, cada uno con su tabla de entrenamiento. Nuestro horario es de 9.00 h. a 13.30 h. y de 17.00 h. a 21.00 h. durante 3 o 4 meses. Cuando salimos de “La Cúpula”, salimos con el espectáculo construido a falta del montaje de luces y sonido.

 

Desde el punto de vista interpretativo nos interesa saber cómo es el proceso de creación del personaje para un actor en este tipo de montajes en el que prevalece la improvisación.

Lo que ocurre es que el personaje se va creando con la obra. Normalmente, en una obra común tienes un texto y ese texto crea el personaje. En Els Joglars el actor empieza, no de cero, pero casi, ya que en la primera improvisación que plantea el director el actor comienza a improvisar y a partir de ahí es desde donde se crea el personaje. A medida que van pasando los ensayos, se va creando una escena y el personaje, y con el personaje se irá creando la obra. Lo bueno es que siempre, casi sin darte cuenta, el personaje va naciendo de la nada junto con todo el espectáculo. De alguna forma se va armando el espectáculo con los propios personajes, que forman parte de esta estructura que es la obra final.

Lo bueno es que siempre, casi sin darte cuenta, el personaje va naciendo de la nada junto con todo el espectáculo

 

¿Por qué la elección de los medios de comunicación / el periodismo para esta obra? ¿Necesidad?

Siempre trabajamos nuestro teatro sobre la observación de la realidad, con una mirada crítica, con sentido del humor y reflexión, y los medios de comunicación siempre estaban sobre la mesa en los brainstorming que hacemos. Hace mucho que ese tema estaba en la mochila e intentamos darle forma en un momento en el que con las redes sociales y el mundo mediático han hecho que se multiplique el sentido del periodismo en lo bueno, pero también en lo malo. Queríamos dar forma a esa reflexión, no solo del cuarto poder que tiene el periodismo, sino como la responsabilidad, su importancia en algo como es una democracia, que necesita tanto el periodismo. Queríamos reflexionar sobre la responsabilidad de quien hace el periodismo y de quien lo consume, reflexionar sobre los medios de comunicación y sus consumidores. Entendemos que lo que antes era una noticia que alguien leía, ahora dura lo que dura un tweet, que al mismo tiempo da potestad a que cualquiera pueda escribirlo y a que cualquiera pueda ser periodista y no le damos el poder y el respeto que se merece a esa profesión que es el periodismo.

 

Queríamos reflexionar sobre la responsabilidad de quien hace el periodismo y de quien lo consume

 

¿Qué nos puedes contar de Zenit y de tu personaje en la obra?

Normalmente, hacemos más de un personaje en las obras. En este proyecto, que se desarrolla a partir de Zenit, que es un periódico que está en las redes, donde hay todo tipo de profesionales: el periodista, ya entrado en años que confía y cree en el periodismo, la directora, que aún sigue teniendo una ética y un grupo de periodistas que siguen las reglas que les conviene y otro que necesita romper esas reglas, y mi personaje esta ahí constantemente, tiene esa ambición propia y, además, necesaria, que se convierte en una droga, lo importante no es la noticia sino lo que vende más. Y el otro personaje es  la jefa, Juliana, que es la que pone el dinero. En Zenit, es como una pirámide, que trata de reflejar y retratar toda la maquinaria del mundo periodístico, en toda su magnitud, en lo que es el poder mediático, económico, la ética… Mi personaje, el de Juliana, dice una frase muy representativa: “La empresa y la ética no son buenas compañeras”. Lo importante es vender, ¿el periodismo debe vender o informar? El periodismo no debe ser entretenimiento, el periodismo no debe entretener sino informar. Mayte, el otro personaje, más joven, con cierta ambición, cierta ingenuidad del mundo donde está, tiene esas ganas de medrar y Juliana, es la que decide qué conviene o no conviene y qué está sucediendo y qué no.

¿Qué ha supuesto para ti, como actriz, trabajar en Els Joglars? ¿Qué destacarías?

Formo parte de esta compañía desde hace muchos años. Trabajar en Els Joglars supone compartir, hacer un trabajo de juego, divertido, de hecho, jugamos más que trabajamos, es algo que te engancha, es una herramienta que te ayuda a contar la realidad, lo que sucede. El arte te ayuda a contar lo que está sucediendo desde una forma que te permite llegar a más gente, a través de la emoción. Cada vez que empezamos con un proyecto, una obra distinta, contamos la realidad, forma parte de ese trayecto, que es Els Joglars, una manera de contar, de trabajar, de jugar. Dedicamos mucho tiempo a los ensayos, estamos creando nuestras obras en contextos originales, es desvelar esa parte desapercibida de la realidad con mirada crítica y sentido del humor, algo esencial, no solo en el arte, sino también en la vida. Y en esta obra Zenit también está todo esto, esperando llegar al máximo número de personas y que, además de que la gente se divierta, se lo pase bien, se ría, también le ayude a plantearse cosas y a dudar de otras que damos por seguras y sabidas.

 

El arte te ayuda a contar lo que está sucediendo desde una forma que te permite llegar a más gente, a través de la emoción

 

¿Cuánto suele durar el proceso de creación de una obra de Els Joglars?

Ramon Fontserè y Martina Cabanas destinan a trabajar 4 o 5 meses a pensar en la idea, montar una estructura de la obra para poder empezar los ensayos y tener las escenas para crear las improvisaciones y después, todos nos sumergimos en lecturas relacionadas. En Zenit, han sido 4 meses de ensayo, empezamos en junio “La Cúpula” y estrenamos en Sevilla en octubre, donde estuvimos 15 días antes para el montaje de luces, sonido, etc. Antes los espectáculos eran de 6 meses de ensayo, aún ahora es un privilegio y reto tener 4-5 meses de ensayo, y es inevitable, necesitas esos meses porque trabajas con unas ideas y pautas no con un texto en sí, sino a partir de improvisaciones, escenas planteadas por Ramón y Martina, que entre todos vamos armando y vamos decidiendo qué dirección toma el espectáculo según direcciones de Ramón.

 

Es inevitable, necesitas 4-5 meses de ensayo porque trabajas con unas ideas y pautas, no con un texto

 

Has trabajado en varios montajes con Albert Boadella, ¿Cómo fue trabajar con él y con su método “emergente”?

Somos la herencia, el testimonio directo de Albert Boadella. La idea de Ramon es seguir su testimonio, Albert es nuestro maestro, es quién nos ha enseñado absolutamente todo y quien nos ha dado el valor de lo que estamos haciendo y de cómo hacerlo. Es uno de los directores mejores de nuestro tiempo, muy difícil de encontrar por su talento y libertad como artista, y eso es lo que nosotros hemos intentado seguir haciendo, con las herramientas que nos ha enseñado. Y que ese camino que él ha empezado nosotros seamos capaces de darle mucha vida y mucho futuro, lo que construyó no era fácil y ha resistido gracias a la libertad como artista. Él nos ha enseñado que el teatro es algo para divertirnos además de que sea para reflexionar y para divertir al público, pero también para divertirnos muchísimo nosotros dentro y fuera del teatro. Se trata de una forma de entender y hacer teatro, que es lo que queremos seguir haciendo y darle gran herencia y estar a la altura. Nuestro artista y amigo Albert sigue colaborando, trabajando con nosotros, sigue viniendo a “La Cúpula”, sigue dándonos consejos y con esa complicidad de lo que es su compañía y seguirá siendo su compañía.

Lo que construyó Albert Boadella no era fácil y ha resistido gracias a la libertad como artista

 

¿Qué crees que busca Els Joglars en un actor a la hora de hacer la selección para sus obras?

En principio, hemos hecho un casting en España para esta obra, mediante el que hemos seleccionado a Julián Ortega y Juan Pablo Mazorra. Se buscaba primero el juego, el que ese actor sepa jugar en una improvisación, sepa divertirse. Después, se busca una cierta disciplina, además de, evidentemente, el talento de los actores, que hay mucho talento hoy en día y por ello es muy difícil seleccionar, hay muchos actores con mucha riqueza. También el actor tiene que tener intuición, ritmo, tiene que saber escuchar, jugar, en definitiva, las cosas que entendemos que debe tener un actor. Trabajamos mucho la improvisación, la música, Albert decía que “aprendió más Beethoven que de Shakespeare”, nuestros espectáculos son muy musicales, así que esas son las cosas que en un casting se pueden tener en cuenta al a hora de seleccionar el actor, aunque depende de lo que se esté buscando.

 

Escrito el [ssba]