Sergio & Serguéi: geopolítica sentimental desde La Habana al espacio exterior

El cine cubano lleva décadas tirando de humor para relatar la realidad del país. Humor del color que sea, humor cubano. Incluso en historias dramáticas surge el desaliño de un vida basada en la picaresca y en el apaño para sobrevivir en un decorado de edificios desvencijados, viviendas precarias y sudor tropical bajo la atenta mirada de funcionarios que siguen proclamándose revolucionarios cuando la revolución no es otra cosa que una ficción más. 

Así ocurre en Sergio & Serguéi, la película del director cubano Ernesto Daranas que juega con ese escenario de lenta agonía cuando la madre de todas las revoluciones, la URSS, se va al garete por el sumidero de la historia observada por un astronauta que inició su paseo por el cosmos siendo ciudadano soviético y lo terminó como ruso. Si a ello se añade un filósofo marxista en La Habana y una especie de investigador privado agotado de desmontar mentiras oficiales en Nueva York se cerrará un triángulo de amistad a triple banda URSS-EEUU-Cuba como colofón a una Guerra Fría que tuvo en el espacio una de sus más épicas batallas no exenta de ridículo orgullo. 

La película se va hasta los años en los que la Perestroika puso de manifiesto el barro que modelaba los pies del gigante soviético. El rublo dejó de ser más que un apoyo para el castrismo y La Habana acogió una galería de personajes que viven una decadencia continua. En el caso que ocupó las pantallas del Festival de Málaga de Cine en Español, el protagonista Sergio (interpretado por Tomás Sao) es un profesor universitario cuando el sistema se viene abajo por falta de dinero, que enseña marxismo cuando el marxismo ya no se lleva, que habla ruso cuando el ruso no interesa a nadie. Por si fuera poco pretende que le publiquen un libro que revisa la filosofía marxista. O sea, que tiene todos los ingredientes para hundirse con el mundo que le rodea mientras que su principal amigo flota a costa de trapichear en el mercado negro. 

Todo lo cambia su carácter de radioaficionado que le permite mantener una estrecha relación con el norteamericano Peter (interpretado por Ron Perlman) y contactar milagrosamente con la estación espacial MIR donde Sergei (al que da vida el actor cubano Héctor Noas hablando en ruso) espera a que lo devuelvan a la Tierra.

La historia se apoya hechos reales: la permanencia en el espacio del cosmonauta soviético Sergei Krikaliov al que se llegó a llamar como el último ciudadano soviético y el contacto casual de radioaficionados cubanos con la estación espacial MIR. A partir de ahí construye una ficción con esa maestría tan cubana para diseccionar la realidad política y social del país y cruzarla con un cierto sentimentalismo, una geopolítica emocional a ritmo de son y ron clandestino, algo a lo que el cine cubano ha acostumbrado al mundo con una serie de películas sorprendentes desde aquella Fresa y Chocolate (1993) hasta, por poner un ejemplo cercano, la brillante Ultimos días en La Habana (2016) que se pudo ver en la anterior edición del Festival de Málaga.

Una ficción con esa maestría tan cubana para diseccionar la realidad política y social del país y cruzarla con un cierto sentimentalismo

La película Sergio & Serguéi retrata un funcionariado ruin y patético, un régimen anquilosado y vengativo, al que trata con un sarcasmo también habitual en el cine cubano, que se ríe de los compañeros camaradas vestidos de verde oliva, de un temperamento naif cuando hasta ellos mismos ven que sus rígidos dogmas son imposibles de cumplir.

Perlman, conocido por su papeles de duro en películas como Hellboy o Alien Resurrección, se embarcó en este proyecto cuando parecía que se iba a apagar definitivamente una de las brasas que quedaban vivas de aquella Guerra Fría y Obama abría el camino para recuperar las relaciones USA-Cuba. Hoy todo eso vuelve a saltar por los aires con el trumpismo, pero ahí queda una cinta que pone a los personajes a hablar en español, ruso y cubano para mirar al mundo desde una estación espacial, un mundo hermoso pese a la actitud de sus moradores.

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