Les distànces: Retrato generacional, frustraciones, expectativas truncadas y desencanto en la era de los 30

Les distànces (Las distancias), de Elena Trapé, ha sido la cinta que ha conseguido la Biznaga de Oro al mejor largometraje español de esta 21 edición del Festival de Málaga. Un título bien merecido por su reflejo de la desintegración del globo del estado del bienestar, por hacer un gran retrato generacional, por hablar de una manera sencilla y estética de las frustraciones, de las expectativas truncadas, del desencanto a través de un grupo de jóvenes que se adentra en la década de los 30.

 

Habla de una manera sencilla y estética de las frustraciones, de las expectativas truncadas, del desencanto 

 

Ubicada en un frío invierno de Berlín, un grupo de amigos decide visitar a su compañero de la universidad que ha conseguido hacerse un hueco en la ciudad alemana, donde vive desde hace 12 años, para darle una sorpresa por su 35 cumpleaños. Sin embargo, lo que en teoría iba a ser un feliz fin de semana de amigos que se reencuentran, termina convirtiéndose en un drama cotidiano, que no es más que un retrato de sus propias vidas.

Con una impecable fotografía, como nos tiene acostumbrada la escuela de cine catalana, Les distànces tiene esa capacidad para hablar de la desubicación, de las decepciones profesionales y personales que atraviesan sus protagonistas, de ese cierto vacío que se respira tan a menudo en nuestra época de consumismo rápido.

Berlín sirve de escenario para este drama con escenas de auténtica comedia y, aunque su directora asegura que no es un personaje más, sí que le sirve de apoyo perfecto para aportar a la cinta ese aura de melancolía e incomodidad que viven sus personajes. Un escenario perfecto para ayudarles a esconder todo lo que no se atreven a expresar con palabras.

Berlín ayuda a los personajes a esconder todo lo que no se atreven a expresar con palabras

 

Destacan la música, cuidadosamente elegida, y la interpretación de Alexandra Jiménez y Bruno Sevilla que sostienen buena parte de la trama. Sin rozar la cursilería, esta película se desenvuelve entre la nostalgia y la ironía para hablar de la amistad, el amor y los vínculos que carecen de sentido y que se arrastran en el tiempo.

 

Sin rozar la cursilería, esta película se desenvuelve entre la nostalgia y la ironía para hablar de la amistad, el amor y los vínculos

 

Miki Esparbé, Isak Férriz y María Ribera completan el reparto de la segunda película de la joven Elena Trapé, que vuelve a hablar sobre la amistad, al igual que en Blog, su primera película. Según ella misma asegura: “Son el contexto perfecto para hablar de la decepción”. “Me encantan las pelis de reuniones de amigos, en cuanto uno pretende hacer un cambio de roles se cae el castillo de naipes”, añade la autora de esta historia que llegará a los cines en septiembre.

 

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