Che & Careta: “El estancamiento es el peor enemigo de la creatividad”

Che & Careta

José Maria Ruiz Casares, más conocido como “Chema” o “Che”, es un polifacético artista, su máxima es nunca estar quieto, provocar y casarse siempre con el cambio. En su opinión, el estancamiento es el peor enemigo de la creatividad. Este santanderino residente en Madrid de 37 años es cantante, bajista, compositor, estudió Fisioterapia y ahora también se ha adentrado en el negocio del vino.

Su relación profesional con la música comienza en 2000, cuando mientras estudiaba Fisioterapia se enteró de que la banda de El Canto del Loco necesitaba un bajista y desde entonces tocó con ellos. Después, Chema empieza un nuevo proyecto: Belgrado, una banda que forma junto a los músicos cántabros Inés Pardo y Mario de Inocencio.

Haciendo caso, una vez más, a su gusto innato por el cambio, Chema sigue descubriendo nuevas líneas de trabajo, empieza con la composición y en 2013 decide crear una viñeta llamada “Che & Careta” (que ya cuenta con más de 12.000 seguidores en Facebook) y este año ha emprendido su último proyecto: la creación de un vino. En esta entrevista nos cuenta un poco más acerca de él, de sus proyectos y de su inquieta personalidad.

¿Qué es Che & Careta?

El mundo de Che & Careta es una viñeta donde la realidad y la ficción se entremezclan. Se trata de una multi-marca. Las  viñetas forman parte de una colección de cómics  en el que Che, el músico José María Ruiz, yo, refleja su obra musical. En el cómic conviven dos protagonistas, Che & Careta, Che es el protagonista y Careta es el alter ego de Che, esa persona que actúa en sociedad, tras una máscara y con el que todo el mundo se puede sentir identificado, ya que todos tenemos alguna careta tras la que desempeñamos un papel a la hora de relacionarnos con los demás.

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¿Por qué Che y por qué Careta?

Todos tenemos una parte de Che, que sería el yo correcto, formal y educado, y, por otra parte, Careta sería la parte que también construimos todos cuando estamos relajados, con los amigos o conocidos que es cuando realmente somos sinceros y hablamos claro y de una forma desenfada. Podríamos decir que es un paralelismo del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

 Che & Careta         

¿Cuál es tu trayectoria? ¿De dónde vienes?

Mi trayectoria profesional se remonta al año 2000, cuando empecé a tocar en El Canto del Loco. Después, pasé a formar parte del grupo Belgrado y de otros tantos. Después comencé con la composición y la creación de la viñeta, pero en este momento actual de mi vida me apetecía hacer algo totalmente diferente y darle un giro radical a mi vida, por eso decidí emprender el proyecto del vino, sin olvidarme de la música, por supuesto.

Che & Careta 

¿Quién se esconde tras los dibujos?

Manu Arsenioanton, que es el dibujante que da vida a los, a veces, complicados, guiones que le envío semanalmente y que, por lo general, tienen que ver con mi vida diaria. Cada semana nos reunimos para dar forma a las historias juntos y ver hacia dónde podemos dirigir a los personajes en cada entrega. Es un poco como dirigir una obra de teatro.

¿Por qué elegiste la viñeta para contar tus historias?

Soy muy fan de los cómics desde pequeño y siempre han estado presentes en mi vida. La idea de hacer un cómic jugando a caballo entre la realidad y la ficción me parecía muy interesante y original.  Soy un coleccionista empedernido de cómics, de hecho en alguna viñeta hablo de ello, explicando cuáles son mis gustos y mis cómics favoritos.

¿Y por qué, de repente, decides crear un vino?

Pues mi mejor amigo es ingeniero agrónomo y hablando con él se me ocurrió empezar algún proyecto relacionado con el vino. Él se encarga de los viñedos, por lo que todo el proceso ha sido mucho más fácil. Decidí viajar a Galicia a probarlo y ver un poco el proceso de elaboración del vino, me gustó tanto que aposté por el Albariño.

Este nuevo proyecto que emprendí también tuvo su proyección en el cómic de Che & Careta. Como las historias de las viñetas son mezcla de realidad y ficción, en uno de los capítulos, los dos personajes deciden crear un vino, aunque no en la misma cantidad, ya que en la realidad hemos producido 1.500 botellas de ese gran vino, procedente de las cepas de unos buenos amigos.

Yaia, que es el apellido del vino, es el grito de guerra con el que el personaje de Careta asusta a sus compañeros de viñeta y es la misma insignia que se ha impreso en cada uno de los tapones verdes del vino y para la que también he compuesto un tema, que podéis escuchar aquí:

         

¿Por qué elegiste un Albariño?

Como he comentado anteriormente, de los vinos que probé el Albariño fue el que más me sedujo. Además, desde pequeño he visto cómo se tomaba en mi casa, por lo que es muy familiar para mí. Creo que es un buen vino, es de la zona de los Rosales, denominación de origen Rías Baixas. ¡Mejor que explicarlo, animo a todo el mundo a probarlo!

¿Qué quieres transmitir con él?

Quiero que la gente tenga los cinco sentidos en la marca Che & Careta. Además de la música y las viñetas, necesitaba algo físico donde poder materializar lo que quiero transmitir con “Che&Careta”. Me gusta hacer cosas diferentes para poder llegar a la gente transmitiéndoles diversas sensaciones.

Che & Careta

¿Qué tienen en común para ti la música, las viñetas y el vino?

Pues el denominador común de poder disfrutar de todos los sentidos vitales, con diferentes sensaciones. En un futuro, además, pretendo que la marca Che & Careta  también se desarrolle en otro formato físico, además de vino, con la creación de una línea de moda.

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De todas las facetas artísticas que has tocado, ¿con cuál te sientes más identificado?

No me gusta estar metido en una única disciplina o proyecto, sino poder desarrollar diferentes facetas, sobre todo, para no oxidarme. El estancamiento no es bueno para nadie y menos para un artista, para mí es el peor enemigo de la creatividad.

¿Qué es para ti la música?

La música para mí es todo. La utilizo como terapia, como creación, como herramienta para componer y, como buen melómano que soy, desde pequeño es lo más importante que hay en mi vida. Prueba de ello, es que empecé a tocar el bajo desde los 16 años. Ahora he apostado por el teclado y la voz para transmitir lo que siento. Como siempre, mi objetivo es no quedarme en un estilo encasillado, creo que es muy importante saber cambiar.

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