Álvaro Vizcaíno, el surfista que sobrevivió al accidente que inspira “Solo”: “Me decía a mí mismo: Cállate, mamón, para esto te entrenas, sigue, sigue, sigue”

Álvaro Vizcaíno

Además de los largometrajes a concurso, otra de las secciones que destacan en el Festival de Málaga es “Málaga Premiere”, donde tienen lugar presentaciones de interesantes cintas como Solo, una película basada en un hecho real, que cuenta la historia de un surfista que sufre un accidente en Fuerteventura en 2014 y queda aislado en mitad de la naturaleza durante 48 horas, teniendo que enfrentarse a duras adversidades. El responsable de esta película es Hugo Stuven, quien dirige y coescribe esta historia de espectaculares imágenes y fotografía, que también cuenta con la participación de Aura Garrido. El gran Alain Hernández es el encargado de dar vida a su protagonista, Álvaro Vizcaíno, el madrileño que lleva más de 15 años en Fuerteventura, a quien hemos tenido la suerte de entrevistar para que nos cuente en primera persona su propia historia.

Fotogramas de la película “Solo”

¿Cómo ha sido el proceso de trabajar con Alain Hernández para que dé vida a tu personaje?

Alain se metió de cabeza en todo: irnos de fiesta, hacer surf, colgarse del acantilado, bucear… En una ocasión, estaba buceando muy profundo, a 5 o 6 metros sin bombona, confiando en que el buzo que estaba al lado viniera a darle el aire, tenía una salida complicada. Él se ha lanzado a todo lo que implicaba el papel y más allá. Se ha expuesto a todo.

Aparte de lo físico, imagino que también habéis trabajado mucho toda la parte emocional…

Sí, pero él es muy intuitivo y se ha ido empapando de todo con el puro día a día. Hacíamos vida normal, aparte de sus pruebas, de sus ensayos, también íbamos a cenar, salíamos y charlábamos. No fue en plan concienzudo de ponerme a contarle todo, sino que íbamos charlando e iban saliendo las cosas.

Rueda de prensa de presentación de la película “Solo” en el Festival de Málaga

Cuándo te propusieron hacer esta película, ¿te apetecía o te daba miedo?

Fue una sorpresa. Hugo me lo dijo en una cena, estábamos con unos amigos y, de repente, surgió y dije “bueno”. Luego, Hugo quería que le contase más cosas. Una batallita así la cuentas y la cuentas muchas veces. Pero yo veía que él cada vez quería más y empezamos a indagar (necesitaba una historia de amor, qué pensaba yo, etc.) Y yo mismo me fui sorprendiendo de lo que le iba contando, tengo que reconocer que ha habido muchos momentos muy incómodos, incluso de enfados por mi parte. Pero luego, me he dado cuenta de que es más una oportunidad que un problema. Esta película es un reflejo de mí y si alguien con la sensibilidad de Hugo decide que él lo ha captado así, alguien que se ha interesado tanto, si me molestaba por algo sería. Así que, al revés, doy las gracias por habérmelo propuesto.

Tengo que reconocer que ha habido muchos momentos muy incómodos durante el rodaje

¿Momentos incómodos por qué?

Porque hay ciertas cosas que prefería que hubiesen sido de otra manera, hay una historia de amor y de desamor que no sé por qué, que a veces tienes algo, realmente no tiene que ser y resulta que tú lo alargas en el tiempo y al final lo que haces es que cuando te pasa algo así lo que quieres es resolver las cosas, es lo más importante. Porque es el paso necesario y justo si quieres ser sincero contigo mismo, vivir en la verdad y mantenerte real, de repente el camino se presenta. Las cosas incómodas van por ahí: no te portaste bien, eres un descerebrado, etc.

Cuando te pasa algo así lo que quieres es resolver las cosas, es lo más imporante

Has dicho que tu forma de relacionarte con el mar no ha cambiado después del accidente, que sigues haciendo surf y demás, pero a nivel personal, ¿Sí que ha cambiado tu forma de relacionarte con el mundo, de ver la vida en general?

Muchísimo, ha habido un antes y un después, en el sentido de que esta experiencia ha sido una oportunidad para quitarme todas las máscaras y todas las cosas con las que había estado viviendo y arrastrando. Lo que hice fue irme a Barcelona y empecé a involucrarme en cursos de desarrollo personal y psicológica transpersonal. Empecé a tratar con gente buenísima, tuve mucha suerte, hice todo tipo de experimentos, de descubrimiento de la conciencia, de experiencias cumbre y me di cuenta de que lo mío había sido una experiencia cumbre, en la que no todo es razón, ahí entra en juego el subconsciente. Te das cuenta de las jugadas que te hace, las mentiras que te cuentas, en qué basas tu realidad y para mí ha sido un antes y un después.

Esta experiencia ha sido una oportunidad para quitarme todas las máscaras

Antes del accidente, ¿nunca te habías relacionado con este mundo que nos estás contando?

Sí, yo empecé estudiando Psicología, luego lo dejé porque era incapaz de sentarme en una clase tanto tiempo, también meditaba. Creo que cada uno elige un camino para aprender, ya sea que tú decides una prueba vital o puro azar, da igual, pasa. A partir de ahí, tú solo puedes decidir qué hacer con ello, una vez que ha pasado (la causa puede ser cualquiera) yo elijo aprender de eso y tomar responsabilidad. Y esa responsabilidad es “Álvaro, te mereces vivir, no hay por qué exponerse y vivir tan al límite, no puedes tenerlo todo, tienes que elegir”. Lo único que tienes son las elecciones y elegir implica no tener todo. Y eso creo que también lo llaman madurar…. (risas). Lo mío siempre es tardío. En las islas y en Fuerteventura el síndrome de Peter Pan es acuciante, hay una resistencia a madurar obvia.

Cada uno elige un camino para aprender, ya sea que decidas una prueba vital o puro azar

Yo he hecho procesos inversos. Ya probé lo de trabajar en una empresa, montar mis empresas, ganar dinero, pero cada vez que vuelvo a la civilización digo “esto es un mundo de locos, me vuelvo para la isla”. Me he dedicado a temas relacionados con el turismo, la inmobiliaria etc. no me arrepiento, he hecho de todo lo que tenía que hacer, pero vivo en otro mundo en Fuerteventura.

En las islas y en Fuerteventura el síndrome de Peter Pan es acuciante

Cuando tuviste el accidente tenías 37 años. ¿Ser joven y estar en forma física también ayudó para sobrevivir, no?

El último día cuando iba nadando al barco, que ya estaba al límite, me decía a mí mismo: “Cállate, mamón, para esto te entrenas, sigue, sigue, sigue”. Porque sabía que si me vencía no seguiría. De hecho, no sale en la película, pero cuando conseguí llegar a donde estaba el barco, los chicos me sacaron y llamaron al helicóptero y confirmaron, me entró hipotermia a los 5 minutos y hacía 35 grados, me hundí, desparecí prácticamente, estaba al límite.

Me decía a mí mismo:  “Cállate, mamón, para esto te entrenas, sigue, sigue, sigue”

¿Te gusta el cine? ¿Qué tipo de películas veías tú?

No, no soy de cine.

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