La electrónica renacentista

Noble Oak

¿Te gusta la música electrónica, te las das de posmoderno pero el furor iconoclasta despierta en ti una pereza terrible? Creo que en estas líneas te podré ser de ayuda. ¿Te causa vértigo el abismo de lo efímero en esta era 2.0? Ante esto, querido lector, me temo que no existe antídoto posible, pero al menos aprenderemos a saborear el momento y recordarlo con nostalgia en el futuro, que para eso está el futuro.

Hoy voy a hablaros de tres bandas de música electrónica posmoderna renacentista, así, sin solución de continuidad ni hilo conductor. Ante el mastodóntico concepto construido con las etiquetas de “posmoderno”, “electrónico” y “renacentista” solo cabría el miedo, pero tranquilo, no te dolerá. Dos denominadores tienen en común (¿existe este concepto en plural?) para aglutinarlos en este escrito.

El primero de ellos es la falta de trendictopicidad. Son nombres que no dan nada que hablar en círculos no solo convencionales sino también indietrónicos. La gran mayoría de sus temas no tendrán más de 5000 visitas en Youtube, a veces porque están empezando, otras porque ya no están (recordemos lo dicho antes, lo efímero), la mayoría de las veces porque pulsan las teclas de las convenciones musicales asentadas reordenando el mensaje, dibujando paisajes sonoros que desbordan los esquemas establecidos con lo ya creado. Siéntete, por ello, pionero en el deleite.

El segundo denominador es la mirada de una ingenuidad tan rabiosa que nunca provocará la ira de tus padres. Su atractivo reside en componer canciones mezclando influencias de los últimos 15 ó 20 años con una soltura que solo una actitud de posmoderno sin complejos puede dar, siempre subidos a la parra de un hedonismo jugando con las tendencias, entregados a atmósferas que ablandarían el corazón hasta al deathmetalero más rudo.

Con los BIRP y Bandcamp como canteras, surge cada hora una nueva formación o artista que pugna por conquistar nuestros oídos con nuevas e interesantes propuestas. Podría hablar del post-rap de etiqueta de Blue Sky Black Death, los Delorean de los primeros años, los ecos del Café del Mar noventero que resuenan en Essáy & Coma o los antilineales y atemperados ritmos de Tycho, pero hoy me detendré en tres pequeños destellos de genialidad electrónica renacentista. Un homenaje tan efímero como la huella que dejará su música en el mundo de los otros pero no en el tuyo.

1. Kodak to Graph

Dreampop de imágenes añejas en Super 8 con coletazos de ambient y sonidos glitcheados. Los snares de pitch elevados suenan mejor cuando te los sirve Kodak to Graph. Sirva de ejemplo “Glaciaa”, un tema con aspiraciones de ser la banda sonora del repaso de tu vida cuando estés en tu lecho de muerte con 94 años.

2. Air France

Todo reciclaje vale para provocarnos sensaciones tan certeras como las que buscaban los ya extintos Air France. Aunque fuera mediante instrumentos tan rancios como los timbales tropicales que suenan en esta contradictoria maravilla:

“Balearic beat”, lo llaman. Es decir, sobredosis de hedonismo e historias mínimas inyectadas en vena, de colores vibrantes y frescor mediterráneo. Air France nos trajo algunas joyas condensadas en un par de EP’s, destacando el sublime “No way down”, y varios singles sueltos. Investiguen y se llevarán una gratísima sorpresa.

3. Noble Oak

Las melodías de nostalgia vestidas con pads nebulosos y ritmos agitados por vocecillas high-pitched que nos trae este chico canadiense son capaces de hacernos olvidar por un momento la terrible realidad que hay fuera de nuestros oídos.

Sirva este ejercicio de huida hacia adelante para tomar perspectiva, tomarnos el pulso y dar el salto. Aunque solo sea para quienes realmente lo sentimos como algo muy dentro de nosotros mismos.

Escrito el [ssba]