El fraude (Friends, Master of None y Love) – Episodio II

Retomando el hilo de lo anteriormente comentado (en episodios anteriores…y…cortinilla), el que abajo firma señalaba que existe una gran farsa (por no llamarlo fraude, milonga, estafa, ardid, engaño, dolo, etc.) sobre la madurez mal avenida en este mundo nuestro, tan volátil, tan concupiscente, que, además, se ha construido silenciosamente (no el mundo, sino la farsa, bueno, los dos en realidad) y, ni mucho menos se le ha preguntado y consultado a nadie por el tipo de azulejos que debía de llevar.

En el Episodio Uno (La Amenaza Fantasma. Aviso para navegantes, las referencias a La Guerra de las Galaxias en este artículo serán varias, pero intentaré que el texto siga siendo fácil de descifrar para los no versados en el asunto) nos deteníamos en dos de los personajes femeninos de Friends (Rachel y Mónica), en este segundo, daremos un paseo ligero por Phoebe para entrar en calor, y después corretearemos con los machotes del show. Pero antes, una pequeña reflexión sobre el sentido del humor.

El humor es uno de esos lubricantes (el que empiece a bizquear aquí desde el plano erótico-lúdico, sin haber terminado de leer la frase completa, que sepa que es un guarro… ¡como todos!) que usamos para que sin demasiado dolor nos metamos/metan en el cuerpo (introduzcamos/introduzcan), cuan proctólogos y ginecólogos, determinadas desgracias pasadas, es decir, es un mecanismo más para aceptar las miserias incómodas de la existencia. Maravilloso invento el humor. Freud lo consideraba necesario para liberar y relajar nuestro yo.

Por otro lado, pero siguiendo la línea argumentativa expuesta en el párrafo anterior, todo intento de sátira implica una crítica subyacente, despliega un malestar por algo que en nuestra realidad no encaja bien, para lo que necesitamos el ya citado lubricante (sabores haberlos hay, como colores), por lo tanto, cualquier acto de humor es un acto de resistencia subversiva ante lo que nos van a meter, sin que nosotros queramos o lo pidamos, por todos los orificios de cuerpo, eufemística y metafóricamente hablando (si además, nos pillan recién levantados, puede dar mucho susto). No obstante, gracias al chiste aceptamos lo que nos metan con mayor agrado. ¿Qué les quiero explicar con todo lo anterior queridas lectoras? Muy sencillo, por mucho que nos resistamos a las miserias y calamidades de la vida, estas nos van a dar por culo igualmente, así que, ¡Qué mejor manera de que nos den por culo si nos parapetamos detrás del humor, el mejor de los lubricantes! Conseguiremos con nos duelan menos.

 

Phoebe y los chicos de Friends

Considero que Friends es una comedia amable, a mi juicio, estira y contrae la realidad (otra cosa que no se sabe lo que es)  con ingenuidad y blancura, aunque a veces tenga destellos de verdadera mala leche. Por eso no me sorprenden las decisiones que toma Phoebe en las dos últimas temporadas. Ella es quizá el personaje más escurridizo por un motivo, no proviene de ambientes de plácida crianza como el resto sus amigos, algo que durante toda la serie queda muy manifiesto en innumerables gags y chistes.

Este personaje (personaja) quiere convertirse en mujer de Mike, casarse es uno de sus grandes deseos, y el argumento es demoledor: su vida en los contornos de la pirámide social la han cansado y desgastado, quiere ser absorbida con todo el derecho.

Por otra parte, a mi entender Phoebe es un ejemplo de bravura continua, ya que es quien ofrece mayor resistencia a lo establecido durante toda la serie, pero que después de tanta brega y oposición toma la decisión más conservadora, sucumbir, y sin necesidad de lubricante para ser, pues el ser es, según Parménides. ¡Bien por Phoebe! (no lo digo con doble interpretación, Phoebe es quizás, junto con Chandler, mi personaje preferido, porque es una niña dickensiana que lo perdió todo y perdiendo se aprende más que ganando)

Los chicos

Joey

Escena (treinta cumpleaños de Rachel)

Joey:  Come on, Rach, look, turning 30 is not that a big deal. (Vamos Rachel, llegar a los treinta no es para tanto)

Ross: Oh, really? Is that how you felt when you turned 30? (¿Sí? ¿Así es como tú te sentiste cuando los cumpliste?

(Retroceso en el tiempo, treinta cumpleaños de Joey)

Joey: Why, God, why?! We had a deal. Let the others grow old, not me. (¿Por qué, Dios, Por qué? Teníamos un trato. Permite que los demás envejezcan, no yo.)

Equivocadamente se piensa que Joey es el personaje más plano de la serie, no estoy, en absoluto, de acuerdo. Su reacción ante la engañifa es la sobredimensión (con evidente histrionismo humorístico) y convertirla en un drama hiperlativo. Para él (un tipo en apariencia bastante superficial) hacerse mayor y envejecer es sinónimo de degradación y humillación, lo cual encaja con su pensamiento un tanto frívolo. Sin embargo, Joey es quizá el personaje más libre de todos, ya que la vida que ha elegido no ofrece estabilidad, y ni mucho menos supone ataduras. Por ello, la farsa sainetesca le golpea tan solo muy de vez en cuando. Lo anárquico de su proceder es incompatible con la estafa social, aunque se participe igualmente de ella.

Ross

Ross experimenta la farsa antes de cumplir los treinta, de hecho, es el más precoz, puesto que es el personaje que toma esas decisiones “respetables” antes que ningún otro de sus compañeros. Se casa con Carol, tienen un hijo, se divorcia porque su mujer es lesbiana o su mujer al ser lesbiana lo deja a él, se vuelve a casar, pero la boda fracasa porque yerra en el altar y palabras equivocadas brotan de sus labios, se vuelve a casar en Las Vegas (matrimonio que empañado por beodez tampoco llega a buen puerto). ¡Qué desastre! Lo único estable a lo que Ross podría aferrarse es a su trabajo como paleontólogo porque su vida romántica es un absoluto y desternillante caos.

Ross es el ejemplo mayúsculo del fraude, sigue  todos los pasos necesarios para acceder a cúspide de lo aceptable, pero la celeridad y la presión autoimpuesta propician que cuente sus fracasos por pares. La trampa y el camelo de lo ideal se ceban con él, llegan incluso a ridiculizarlo en extremo, debido a que su fe es ciega en ellas. La convicción en la martingala es lo que lo acerca al bordo del precipicio, una y otra vez.

Chandler

El personaje que experimenta un mayor crecimiento emocional, por ello lo reservo para el final. Seré breve. Chandler amortigua la farsa. ¿Cómo?, harto sencillo: es el único que entiende y usa el humor como mecanismo real para enfrentarse al mundo.

Chandler ya lleva haciendo desde siempre lo que hace Friends, ridiculizar lo de fuera para poder vivir a gusto desde lo dentro  y, de eso se trata ¿no? De divertir al personal con nuestras/sus/vuestras miserias.

Conclusión: Friends es mucho más benevolente con ellos que con ellas. Después nos preguntamos si el mundo en el que vivimos es realmente machista. A la vista está. Fraudulento mundo.

Recomendaciones para leer este artículo

No lo leas, mejor que te vayas a tomar una cerveza con tus amigos, pasees por la montaña o la playa, o si puedes, folla, es mejor que leer. ¿Os habíais regocijado y acojonado al pensar que en el texto habría muchas referencias a La Guerra de las Galaxias, verdad? ¡Otro fraude! No seáis tan listos, la sentencia antes de la pregunta “Folla, es mejor que leer”, la dice Yoda en el Episodio V de la saga. Si no me creéis no sois tan acérrimos seguidores de La Guerra de las Galaxias como os pensáis, pues es imposible no percatarse de ese detalle.

 

Escrito el
Difúndelo por el universo:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn